Psicoterapia psicoanalítica para adultos
Un espacio para pensar
En distintos momentos de la vida pueden aparecer situaciones que desbordan: exigencias laborales constantes, conflictos en las relaciones sociales y sentimentales, crisis personales, pérdidas de seres queridos o una sensación persistente de estar viviendo en automático. Muchas personas llegan a consulta porque sienten que algo no funciona, aunque no siempre sepan ponerle nombre.
A veces el malestar se expresa como ansiedad que no se apaga, dificultad para descansar, irritabilidad o una preocupación constante y difusa. En otros casos aparece la tristeza, el desánimo o la sensación de vacío, como si la vida hubiera perdido sentido o dirección. También es frecuente sentirse agotado emocionalmente, atrapado en un trabajo o en una forma de vida que ya no se puede sostener, pero de la que resulta difícil salir.
El cuerpo, en muchas ocasiones, se convierte en portavoz de ese malestar: tensiones musculares, dolores persistentes, problemas digestivos, alteraciones del sueño o síntomas físicos que no encuentran una explicación médica clara.
¿Cómo puede ayudar la psicoterapia psicoanalítica?
La psicoterapia psicoanalítica ofrece un espacio de escucha profunda donde poder hablar con libertad y sin juicios. No se trata solo de aliviar los síntomas, sino de comprender su origen y su sentido, explorando la historia personal, las relaciones significativas y los modos habituales de afrontar los conflictos.
A lo largo del proceso terapéutico, es posible:
- Identificar patrones que se repiten y generan sufrimiento.
- Comprender por qué determinadas situaciones despiertan una angustia intensa o bloquean.
- Revisar formas de relacionarse consigo mismo y con los demás.
- Abrir nuevas perspectivas cuando parece que no hay salida.
- Entender y elaborar los sentimientos depresivos apáticos o de tristeza interna.
- Descifrar los malestares situados en el cuerpo como manifestación de angustia vital y sufrimiento.
El trabajo se realiza respetando el ritmo y la singularidad de cada persona, entendiendo que el cambio profundo necesita un tiempo determinado (con principio y fin) y una elaboración guiada por un profesional con experiencia.

Psicoanálisis: un trabajo más profundo
El psicoanálisis, fundado por Sigmund Freud a finales del siglo XIX, surgió como un método para explorar la vida mental inconsciente y comprender cómo experiencias tempranas, deseos y conflictos internos influyen en nuestra conducta y sufrimiento. Su utilidad clínica reside en ofrecer al sujeto un espacio de entendimiento para poner palabras a lo que no se comprende, reconocer patrones repetitivos y encontrar formas nuevas de relacionarse consigo mismo y con los demás, permitiendo transformar el malestar en conocimiento y crecimiento personal.
El psicoanálisis permite ir un paso más allá de los procesos conscientes más fácilmente entendibles, explorando los procesos inconscientes que influyen en nuestras decisiones, deseos y conflictos. Muchas veces, aquello que más nos hace sufrir está ligado a experiencias tempranas, a modos aprendidos de vincularnos o a conflictos que no han podido ser pensados ni simbolizados.
A través del análisis, se favorece un mayor conocimiento de uno mismo, una mayor libertad interior y la posibilidad de dejar de repetir lo que duele o nos destruye sin saber por qué.

Motivos frecuentes de consulta:
- Angustia, ansiedad persistente o ataques de pánico.
- Depresión, tristeza prolongada, apatía o pérdida de interés por la vida.
- Sensación de vacío, falta de sentido o de perspectiva de futuro.
- Agotamiento emocional y laboral, sensación de estar “quemado”.
- Dificultades en las relaciones afectivas, familiares o profesionales.
- Adicción al trabajo (síndrome work-alcoholic), sustancias, relaciones, al juego (o video-juegos) y/o al consumo desenfrenado.
- Procrastinaciones sin límites, efecto “Instagram” basado en ese “matar el tiempo” pero no aprovecharlo.
- Síntomas físicos relacionados con el estrés o el malestar emocional, tales como insomnio, migrañas, obesidades preocupantes, perdidas de apetito o algunos casos de enfermedad somática grave.
- Crisis vitales, cambios importantes (de país, trabajo, residencia, estado en pareja, jubilación…) o duelos por pérdidas significativas.
Iniciar una psicoterapia o un psicoanálisis es una decisión importante. Supone abrir un espacio para escucharse, comprenderse y encontrar nuevas formas de vivir aquello que hoy genera sufrimiento. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino una forma de cuidado y responsabilidad hacia uno mismo.
El objetivo de la psicoterapia es hacer que el individuo se convierta en un ser más independiente, más capaz de vivir en armonía consigo mismo y con los demás.
El objetivo del análisis es permitir que los pacientes se liberen de la angustia del pasado, y que estas angustias no dominen su vida futura.
