Psicoterapia psicoanalítica para niños
Escuchar el malestar en las primeras etapas del desarrollo
La infancia es un tiempo de construcción fundamental del mundo emocional, los procesos intelectuales, del cuerpo y del vínculo con los demás. En este proceso pueden aparecer dificultades que, cuando se sostienen en el tiempo, expresan un malestar que el niño aún no puede poner en palabras.
En muchos casos, los niños no “saben explicar” lo que les ocurre. Su sufrimiento suele manifestarse a través del juego (o de la ausencia del mismo), del cuerpo, del comportamiento o de cambios en la relación con los adultos y dificultades para relacionarse con otros niños/as. La psicoterapia psicoanalítica infantil ofrece un espacio para escuchar y comprender ese lenguaje de la infancia, respetando el momento evolutivo y de desarrollo de cada niño/a y no confundiéndolo con estadios y síntomas transitorios necesarios para el crecimiento del ser humano.
Un trabajo cuidadoso y en red
El trabajo con niños se realiza siempre desde una escucha clínica respetuosa, adaptada a su edad, y en diálogo con las familias. Cuando es necesario, se establece coordinación con la escuela u otros profesionales, entendiendo que el bienestar del niño se construye en relación con sus diversos sistemas.
Atender el sufrimiento en la infancia es una forma de cuidado que puede prevenir dificultades posteriores. Ofrecer un espacio de escucha a tiempo permite acompañar al niño en su desarrollo y favorecer una mayor libertad emocional.
La psicoterapia psicoanalítica permite ayudar al niño a elaborar conflictos internos, fortalecer sus recursos psíquicos y acompañar su crecimiento emocional en un momento clave de estructuración.

La primera infancia
En los primeros años de vida (aprox. 2-5 años), el desarrollo emocional está profundamente ligado al vínculo con las figuras de cuidado y a la construcción de una sensación básica de apego, confianza y seguridad.
Algunas señales de malestar en esta etapa pueden ser:
- Dificultades para separarse, miedos intensos o llanto frecuente.
- Problemas en la ingesta de alimentos y dificultades relacionadas con el insomnio.
- Retrasos o reincidencias de escape en el control de esfínteres.
- Irritabilidad, rabietas persistentes o dificultades para calmarse.
- Retrasos o regresiones en el desarrollo.
- Manifestaciones corporales del malestar.
- Dificultades en la adquisición del lenguaje.
El trabajo terapéutico en la primera infancia tiene en cuenta al niño y a su entorno, acompañando e incluyendo a las familias en la comprensión de lo que está en juego y favoreciendo un desarrollo emocional para todo el sistema.

La etapa de latencia
Durante la latencia (aprox. 6-11 años), el niño amplía su mundo: la escuela, los vínculos sociales, el aprendizaje y la construcción de la autoestima ocupan un lugar central. Aunque suele ser una etapa de mayor estabilidad, también pueden aparecer dificultades significativas que merecen la pena ser entendidas.
Algunos motivos de consulta frecuentes son:
- Problemas de atención, concentración o rendimiento escolar.
- Dificultades en la relación con otros niños.
- Inhibición, retraimiento o aislamiento.
- Ansiedad, miedos persistentes o somatizaciones.
- Conductas desafiantes o dificultades para aceptar límites.
- Estallidos de ira.
- Hipermotricidades que dificultan la adaptación del niño a sus entornos.
- Dificultades relacionadas con los miedos, terrores nocturnos y/o insomnio.

La psicoterapia infantil es un proceso en el cual el niño va construyendo gradualmente su capacidad de sentirse seguro en sí mismo, de expresar sus deseos y temores, y de estar en relación con los demás sin miedo.
